lunes, 15 de abril de 2013

¿Traductor autónomo o agencia de traducción?

Por Ana Bermúdez



Como prometimos en nuestra entrada sobre «Cómo elegir un proveedor de servicios de traducción», vamos a hablar hoy de las ventajas y desventajas de los traductores autónomos frente a las agencias de traducción y viceversa.
En primer lugar, tenemos que tener claro quiénes son y qué hacen cada uno de ellos.
Los traductores autónomos (o freelance) son profesionales independientes que ofrecen los servicios lingüísticos que ellos mismos pueden realizar. Por ende, tienen un repertorio limitado tanto de idiomas como de campos de especialidad.
Las agencias de traducción son empresas constituidas como tales que ofrecen todo tipo de servicios lingüísticos para cuya realización cuentan con una extensa base de datos de traductores autónomos y con un determinado número de profesionales contratados en sus oficinas. En las agencias, cada proyecto se asigna a un coordinador o gestor de proyectos que se encarga de elegir al profesional adecuado para llevarlo a cabo y de seguir la evolución del proyecto en todas sus fases, así como de servir de intermediario entre el cliente y el profesional o profesionales encargados de realizar el proyecto.
Cada vez más nos encontramos con una figura intermedia que es la del traductor autónomo que actúa como coordinador de proyectos para poder ofrecer a sus clientes una mayor variedad de servicios y combinaciones lingüísticas a través de acuerdos con otros traductores autónomos.
En cuanto a las ventajas de los traductores autónomos sobre las agencias podemos citar:
·       El contacto directo del cliente con el traductor
·      La posibilidad de que el cliente conozca la experiencia y la forma de trabajar del traductor que contrata
·       Una mayor capacidad de negociación de plazos y tarifas
Como ventajas de las agencias sobre los traductores autónomos cabe destacar:
·       El hecho de que éstas ofrezcan un mayor número de idiomas y especialidades
·      La inclusión en la tarifa de un servicio de revisión (proofreading) por una persona diferente al traductor
·       La posibilidad de traducir grandes volúmenes en un menor periodo de tiempo
A la hora de seleccionar un proveedor de servicios lingüísticos, el cliente deberá analizar sus necesidades en cuanto a las combinaciones lingüísticas con las que trabaja, si se trata de una necesidad aislada o si va a precisar servicios de traducción con asiduidad, la longitud de los proyectos, etc. Por ejemplo, si el cliente es una empresa que desea traducir (y localizar) su página web a cinco idiomas en menos de dos semanas, le vendría bien contratar los servicios de una agencia de traducción que le ofrezca una solución integral para todos los idiomas en ese plazo de tiempo. Sin embargo, a una persona o empresa cuyas necesidades de traducción sean puntuales o siempre hacia el mismo idioma, le recomendaríamos los servicios de un traductor autónomo.

Presentamos a continuación un sencillo cuestionario de ocho preguntas que hemos elaborado para intentar ayudar al cliente a seleccionar lo que más le convenga según sus necesidades.

1.     Sus necesidades de traducción son:
A)   Esporádicas
B)    Habituales

2.     ¿Traduce siempre del mismo idioma?
A)  
B)    No

3.     ¿Traduce siempre sobre el mismo tema?
A)  
B)    No

4.     Los documentos que traduce son:
A)   No demasiado extensos
B)    Muy extensos

5.     Los plazos que maneja son:
A)   Flexibles
B)    Muy ajustados

6.     ¿Necesita por cualquier motivo tener contacto directo con el traductor?
A)  
B)    No

7.     ¿El proyecto que tiene que traducir necesita de una gran labor de maquetación?
A)   No
B)   

8.     ¿Desea que la traducción sea revisada por una persona distinta del traductor?
A)   No
B)   

Si ha obtenido mayoría de A en sus respuestas, le recomendamos contratar a un traductor autónomo.
Si ha obtenido mayoría de B, a usted le conviene contratar una agencia de traducción.
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